viernes, 19 de abril de 2024

Carta inspirada en "Noches blancas" de Fiodor Dostoievski.

Nástenka, si soy sincero no creo en Dios, nunca lo he hecho. Desde que era un niño él nunca escucho mis suplicas, pero tú lo mencionabas tantas veces que he llegado a pensar que todo esto es parte de un plan que está fuera de mi control. Te lo he dicho, soy solo un pobre hombre, mi cama es tan pequeña y se que él sabe muy bien que si te tuviera esta noche te arrebataría las sabanas y a la mañana siguiente te enfadarías conmigo por ello.

Un cigarro y una vela me hacen compañía pero ninguno puede calentar mi corazón consumido por el frío que le ha dejado tú partida a mi pobre alma. 

Te he escrito un par de cartas en los pétalos de mirtos blancos la noche en que partiste esperando que el viento las lleve hasta tu puerta, deseando ansiosamente que ahora empezando el invierno quien toque a mi puerta seas tú

Soy un soñador despierto, el insomnio no me deja dormir, pero solo por hoy me arrodillaré ante Dios por al menos unos minutos de sueño y de esa manera, aunque sea estando inconsciente una parte de mi alma pueda sentir que estas aquí.

Así que, si el de verdad te sorprende, tu enamórate mi amor, así quizá me olvides o quizá te olvide yo.


De: Un eterno soñador, que habla como si estuviera leyendo un libro.


Para: La mujer a quien mi alma pertenece desde la primera noche blanca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario